El proceso comenzó con una fase intensiva de benchmark, explorando a fondo distintas apps del mundo cripto y fintech para identificar patrones, buenas prácticas y oportunidades de mejora visual. Esta exploración fue clave para definir distintas formas de resolver la interfaz y asegurar una experiencia funcional pero también atractiva.
A partir de ahí se desarrolló un design system completo, con componentes, estilos tipográficos, medidas y estructuras consistentes para todas las pantallas. También se profundizó en el universo visual de la marca, adaptando la paleta de colores, elementos gráficos e integrando ilustraciones 3D que aportaran personalidad sin saturar la interfaz.
Todo el diseño fue pensado para guiar al usuario en un entorno que, aunque técnico, se sintiera claro y accesible.